Si el peronismo llega a perder, aún por poco, el caos interno, las divisiones y los reproches serán ensordecedores. Pero si gana, ese triunfo debilitará al Gobierno, fortalecerá la figura de Kicillof y el clima político del país habrá cambiado, al menos por un rato
Axel Kicillof y Juan Grabois, en campaña
Hay una teoría muy en boga según la cual la Argentina no tiene solución si no muere definitivamente el kirchnerismo. No es algo nuevo. El kirchnerismo es la última versión del peronismo, del cual durante muchas décadas alguna gente pensó lo mismo: la Argentina no tendría solución hasta que no se desembarace definitivamente del peronismo. Básicamente, quienes piensan así argumentan que la mera existencia del peronismo, o de su variante kirchnerista, aleja cualquier chance de que lleguen capitales al país. Cuando gobiernan, porque gobiernan. Y cuando no gobiernan, porque podrían gobernar alguna vez. De esta manera se explica la expresión riesgo “kuka”, que han esgrimido muchos funcionarios en las últimas semanas. Los capitales no llegan, la gente compra dólares, la inflación no cede, hay que subir las tasas, hay recesión, por el “riesgo kuka”.
Fuente: InfoB