La Subcomisión de Legislación, Fiscalización y Control del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) rechazó por amplia mayoría el proyecto de reordenamiento normativo impulsado por el Gobierno nacional. La iniciativa busca modificar los sistemas de registro, fiscalización e información de toda la cadena yerbatera. El rechazo funciona como un primer obstáculo formal, pero no descarta la reforma: el tema será tratado por el Directorio del organismo en su reunión del próximo martes 29 de septiembre.
El proyecto contempla la derogación de 21 resoluciones dictadas entre 2003 y 2023, además de reestructurar los mecanismos con los que el INYM lleva el control de la actividad. Uno de los cambios más trascendentes es que parte de la información sobre el movimiento de la yerba dejaría de generarse mediante sistemas propios del Instituto y pasaría a nutrirse de registros del Senasa, principalmente a través del Documento de Tránsito Vegetal electrónico (DTV-e).
La propuesta plantea también la creación de un Registro Unificado de Operadores del Sector Yerbatero y la reducción progresiva del uso de declaraciones juradas propias del INYM, una vez que se concrete un convenio de intercambio de información con el organismo sanitario nacional. El sector productivo vigila con inquietud si estos cambios debilitan la capacidad de control específico sobre la yerba mate que el Instituto ha ejercido de forma autónoma durante décadas.