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Buenos Aires – La presentación de Manuel Adorni en el Congreso dejó al descubierto una deuda pendiente del Gobierno: la falta de respuestas claras sobre el paradero y la ejecución de los fondos internacionales destinados al sector científico. Pese a que el informe de gestión respondió más de 2.000 preguntas de legisladores, la comunidad técnica y política sigue sin saber exactamente dónde está el dinero y por qué no llega a los proyectos.

El documento, que marcó el primer informe firmado por Adorni tras asumir como jefe de Gabinete, buscaba dar cuenta del estado de la administración. Sin embargo, en lugar de despejar dudas, reavivó las críticas en un contexto marcado por el fuerte ajuste presupuestario, la caída en las becas y el deterioro general que sufre el sistema científico argentino.

Expertos y legisladores remarcan que, más allá de las explicaciones sobre su patrimonio personal, lo que preocupa es la subejecución de recursos que vienen del exterior. La sensación es que la plata prometida para investigación y desarrollo no está llegando, y la ausencia de datos concretos en la exposición del funcionario solo profundiza la incertidumbre y el malestar en el sector.