El oficialismo optó por contener las tensiones con la senadora Patricia Bullrich y minimizar sus cada vez más notorios desacuerdos con el Ejecutivo. Bajo la consigna “los liberales no somos manada”, que repite el propio presidente Javier Milei, en Casa Rosada eligen leer las diferencias como algo natural y hasta beneficioso, en lugar de una fractura inminente. La dirigente no oculta sus discrepancias, pero el Gobierno descarta por ahora cualquier ruptura con La Libertad Avanza.
Un factor clave explica esta estrategia: según un relevamiento de Management & Fit, Bullrich es la figura con imagen positiva más alta del escenario político nacional, con el 33%, aventajando incluso a Milei, que se ubica segundo con el 31,2%. Esos números explican por qué en el entorno presidencial eligen no enfrentarla y, por el contrario, buscar capitalizar su proyección de cara a la reelección de 2027.
“Me gusta lo que hace. La putean los republicanos y un poco los nuestros que no lo entienden. A nosotros nos sirve”, reconoció un integrante de la mesa política oficial. La frase resume la postura de quienes consideran que la visibilidad y el respaldo social de la senadora fortalecen el espacio más allá de las discrepancias públicas, mientras se mantiene la unidad de cara a la campaña electoral del año próximo.