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La derrota en el Senado por el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada marcó un antes y un después en la estrategia de La Libertad Avanza. En la Casa Rosada reconocen que el presidente Javier Milei ya no compite solo contra su propia gestión, sino que la oposición «se despertó» y empieza a mostrarse unida y competitiva. Esa nueva realidad obligó a reacomodar posiciones y a acelerar gestos de acercamiento que antes no se consideraban necesarios.

Karina Milei habría entendido la necesidad de recomponer los vínculos políticos y empezó a tender puentes: llamó a Mauricio Macri y dispuso concesiones hacia los gobernadores para recuperar capacidad de negociación. El cambio de postura responde a una percepción compartida en la mesa política: se perdieron meses en los que se tenía fortaleza y se descuidaron los acuerdos, por lo que ahora, en una posición más débil, cada pacto costará el doble de esfuerzo.

«Los peronistas están viendo que son competitivos. Ven el poder más cerca y se empiezan a juntar», advirtieron desde el entorno oficial. El escenario se complejiza además por la tensión que genera la definición de la fórmula vicepresidencial y por el malestar creciente en el ala política del partido, que observa con inquietud cómo las decisiones económicas terminan afectando la sustentabilidad política del proyecto libertario.