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Sao Paulo, Brasil – Profunda conmoción causó en el mundo del deporte y las redes sociales la muerte de Gabriel Ganley, un joven fisicoculturista e influencer de tan solo 22 años, quien fue hallado sin vida en su propio departamento ubicado en el barrio de Mooca, zona este de la capital paulista. El joven llevaba varios días sin tener contacto con sus allegados, lo que encendió las alarmas y derivó en el trágico hallazgo. Los primeros informes forenses indican que el deceso se produjo por una miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad cardíaca que, según los especialistas, puede agravarse considerablemente por el consumo de esteroides anabólicos, sustancias que el propio deportista había admitido utilizar en el pasado.

De acuerdo con la versión de los hechos brindada por el entorno del joven y difundida por medios locales como TV Globo, la familia fue quien advirtió la falta de noticias desde la noche del jueves y pidió a un amigo que se acercara al domicilio. Junto con personal del edificio, debieron forzar la puerta de entrada y encontraron el cuerpo de Gabriel en la cocina, tendido boca abajo. En el lugar se observó que presentaba el rostro enrojecido y rastros de sangre, aunque el informe policial descartó de inmediato señales de violencia o desorden en la vivienda. Posteriormente, se hizo presente la Policía Militar para intervenir en la escena.

La investigación, que sigue abierta a la espera de los resultados definitivos del Instituto de Medicina Legal, fue inicialmente registrada como una muerte súbita sin causa aparente. Sin embargo, datos a los que accedieron medios como Lance, UOL y G1 señalan que el diagnóstico apunta a esta alteración del músculo cardíaco, donde el tejido se engrosa de forma anormal y complica el flujo de sangre y el ritmo del corazón. En el procedimiento, las autoridades incautaron diversos medicamentos en la vivienda, entre los que habría productos que podrían ser esteroides anabólicos. Asimismo, se supo que en publicaciones anteriores en sus redes, Ganley había hablado abiertamente sobre el consumo de hormonas durante los periodos de preparación para sus competencias, un detalle que puso en el centro del debate los riesgos para la salud asociados a estas prácticas en el ámbito del fisicoculturismo.