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Buenos Aires – El consumo de bienes de primera necesidad sigue mostrando una tendencia descendente y permanece muy lejos de los niveles que se registraban a principios de 2023, según el último informe difundido por la consultora Scentia. Los datos correspondientes al mes de mayo indican que el volumen de ventas alcanzó apenas el 84,8 % de lo comercializado en enero de ese año, lo que equivale a una caída acumulada del 15 % y evidencia el fuerte deterioro en la capacidad de compra de los hogares argentinos.

El análisis señala que esta disminución no se limita a comparaciones lejanas en el tiempo: en la medición interanual, el consumo masivo retrocedió un 1,6 % respecto de mayo de 2025, mientras que en lo que va del año —entre enero y mayo— la baja acumulada llega al 3 %. Los supermercados son los sectores que lideran esta contracción, mostrando que la reducción en el gasto afecta directamente a los productos que forman parte de la canasta habitual de las familias.

La cifra resulta especialmente relevante porque pone en evidencia que, pese a la desaceleración de la inflación en los últimos meses y a las expectativas de recuperación planteadas por el Gobierno, la situación económica de los hogares todavía no logra revertirse. El hecho de que el consumo siga más de 15 puntos porcentuales por debajo de los niveles de hace más de dos años confirma que el poder adquisitivo no se recuperó y que las restricciones en el gasto continúan siendo una realidad cotidiana para gran parte de la población.