El Gobierno de Javier Milei mantiene bajo análisis el pedido de Estados Unidos para disolver el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas (C-24), uno de los principales espacios internacionales donde Argentina sostiene su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. La iniciativa impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump, abrió interrogantes sobre la posición que adoptará la administración libertaria frente a una propuesta que afecta directamente uno de los ámbitos diplomáticos históricos del país.
Durante una conferencia de prensa en la Casa Rosada, el vocero presidencial, Adrián Ravier, confirmó que el planteo estadounidense todavía no tiene una respuesta definitiva por parte de la Argentina. Según explicó, una vez que el Ejecutivo establezca una posición final, será el canciller Pablo Quirno quien la comunique oficialmente. Ravier sostuvo que la iniciativa de Washington no implica necesariamente una contradicción con la postura argentina sobre las islas ni con el proyecto de ley de soberanía presentado en el Congreso. Sin embargo, sus declaraciones no despejaron las dudas sobre cómo compatibilizar el respaldo político de Milei a Trump con la continuidad de los mecanismos multilaterales que Buenos Aires utiliza para sostener su reclamo ante la comunidad internacional.
La posición estadounidense quedó registrada durante una sesión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, en la que se aprobaron más de veinte proyectos vinculados con la descolonización. En ese ámbito, la representación de Estados Unidos reclamó poner fin al mandato del C-24 y cuestionó algunas de sus actividades. El planteo adquiere especial relevancia para la Argentina porque el comité constituye, desde hace décadas, uno de los escenarios específicos en los que el país expone sus argumentos sobre la disputa de soberanía con el Reino Unido. Sus pronunciamientos respaldan la existencia de una controversia territorial y reclaman que ambas partes retomen las negociaciones para encontrar una solución pacífica.
La posición de Washington también plantea un interrogante político por el acercamiento entre Milei y Trump. El Presidente argentino manifestó su alineamiento con el mandatario estadounidense, mientras que su Gobierno volvió a impulsar con fuerza el reclamo por Malvinas y presentó una iniciativa legislativa vinculada con la soberanía nacional. En ese contexto, la eventual eliminación del comité podría modificar uno de los espacios institucionales utilizados por la diplomacia argentina para mantener vigente la cuestión Malvinas en la agenda internacional. Por ahora, la Casa Rosada no anunció qué postura adoptará frente al pedido estadounidense, y la decisión se espera con atención tanto en el ámbito diplomático como en la opinión pública.