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Esta semana, el ministro de Economía, Luis Caputo, afrontará dos frentes clave que pondrán a prueba la estabilidad del panorama económico: la publicación del índice de inflación de julio y una nueva licitación de deuda en dólares con la que el Tesoro busca reunir divisas para cumplir su programa financiero. Al mismo tiempo, se analizan medidas para dar mayor margen de liquidez al sistema bancario y reactivar el crédito.

El jueves 13 de agosto, el INDEC dará a conocer el IPC de julio. Las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado sitúan la suba en un 2%, lo que marcaría una leve aceleración respecto al 1,9% de junio y cortaría la tendencia a la baja registrada desde abril. La alerta ya se encendió con el dato de la Ciudad de Buenos Aires, que registró un alza del 2,9% —1,1 puntos más que el mes anterior—, con una variación interanual del 33,2%.

En paralelo, el Gobierno llamará a una nueva licitación del bono Bonar 2029 para captar dólares y así completar las metas de financiamiento. A su vez, se debate cómo reactivar el crédito: además de los cambios impulsados en la ley de «inocencia fiscal», los bancos insisten en que una flexibilización de los encajes permitiría canalizar hacia préstamos parte de los abundantes depósitos en dólares que hoy mantienen sin moverse.