El próximo Día del Respeto a la Diversidad Cultural pone de relieve una riqueza que define de manera única al noreste argentino: la región conserva una de las mayores variedades lingüísticas del país. Provincias como Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa custodian idiomas que preceden a la conformación misma del Estado nacional y que hoy siguen vivos en la vida cotidiana de miles de personas. Frente a voces que intentan desvalorizar esta herencia, la realidad del NEA muestra que la diversidad no es un detalle secundario, sino el corazón de su identidad.
Determinar con exactitud cuántas lenguas se hablan actualmente en la región es una tarea compleja, ya que los registros incluyen lenguas indígenas, variedades regionales y otras que llegaron por vías migratorias. Una investigación del Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI-CONICET/UNNE) identificó variedades como el mbyá, el avá guaraní, el guaraní correntino y paraguayo, además del wichí, nivaclé, qom, moqoit, pilagá y lule-vilela. Por su parte, el Mapa de Lenguas Indígenas de la Argentina, actualizado en 2024 por el Centro Universitario de Idiomas, contabiliza a nivel nacional 40 idiomas vinculados a 48 pueblos, distinguiendo entre aquellos con hablantes activos, en proceso de revitalización y otros que aún conservan personas que los comprenden.
El guaraní ocupa un lugar destacado en este panorama, con distintas formas que forman parte de la historia y la cultura de cada territorio. En Corrientes, el guaraní correntino se ha transmitido de generación en generación en familias y comunidades, integrándose profundamente con la herencia criolla. En Misiones, el mbyá guaraní permanece ligado a la organización comunitaria, las tradiciones y la enseñanza de saberes ancestrales. Un trabajo colectivo publicado en 2025 por la Editorial de la Universidad Nacional del Nordeste reúne estudios sobre la transmisión de cinco lenguas —guaraní, moqoit, qom, quichua y wichí— y analiza los caminos para mantenerlas vivas entre generaciones en territorios de Corrientes, Chaco y toda la región.
Lejos de ser un patrimonio del pasado, la diversidad lingüística del NEA se manifiesta en el día a día, en los barrios, las escuelas y los hogares. Reconocerla y valorarla es también fortalecer los lazos que unen a las comunidades y afianzar una identidad que, con sus muchas voces, expresa la riqueza de lo que somos.