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El Día de la Industria volvió a colocar las problemáticas del sector en el centro de la escena pública y reavivó la discusión sobre el modelo productivo que impulsa el Gobierno. El evento anual organizado por la Unión Industrial Argentina (UIA) se realizó este miércoles en la sede del laboratorio ELEA y evidenció un distanciamiento creciente con el Poder Ejecutivo: ninguno de los ministros invitados confirmó su asistencia, y la única presencia oficial fue la de Pablo Lavigne, titular de la secretaría de Coordinación Productiva.

Martín Rappallini, presidente de la UIA, expuso con datos contundentes la situación que atraviesa la actividad fabril. Según los números presentados, la producción industrial se encuentra un 10% por debajo de los niveles registrados en 2022, con caídas que en algunos sectores alcanzan entre el 25% y el 30%. En materia laboral, la industria —que concentra el 20% de la ocupación formal del país— perdió 93.760 puestos de trabajo en tres años, de los cuales el 44,8% corresponde a la provincia de Buenos Aires. “La industria le está poniendo el hombro a la estabilización”, remarcó el dirigente, y agregó: “La economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación, tenemos que mirar la actividad, hay sectores muy golpeados, empresas trabajando por debajo de su capacidad”.

Rappallini también destacó la contribución del sector a la recaudación fiscal —en torno al 30%— y alertó sobre los altos niveles de contrabando que afectan a la producción nacional, justo en momentos en que la cúpula de la Aduana atraviesa una crisis institucional: hasta el viernes no se había formalizado la renuncia de su titular, José Velis. La ausencia de funcionarios de primer nivel en el evento, entre ellos el ministro Mario Lugones y el diputado Diego Santilli, confirma la tensión latente entre el Gobierno y el sector productivo, en un debate que se profundiza mientras crece la preocupación por el empleo y se multiplican las señales de alerta en la economía real.