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A 51 años del copamiento al Regimiento de Infantería de Monte 29, el nombre de Hermindo Luna sigue vivo en la memoria de Formosa. Tenía apenas 21 años y cumplía el servicio militar obligatorio cuando el 5 de octubre de 1975 un grupo armado de Montoneros irrumpió en la unidad. El joven, oriundo de Las Lomitas, fue una de las víctimas fatales del enfrentamiento, que dejó bajas en ambos bandos y quedó registrado como uno de los episodios más tensos de la violencia política previa a la última dictadura.

El suceso ocurrió bajo el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, en un escenario de creciente conflictividad social y armada. En ese contexto, el ataque al regimiento formoseño conmocionó al país y anticipó la profundización de la crisis institucional que desembocaría meses después en el golpe de Estado de marzo de 1976. Hermindo Luna, un joven del interior profundo de la provincia, se convirtió en símbolo de quienes cayeron en esa etapa convulsa, y su frase recordada —“¡Acá no se rinde nadie!”— sigue resonando en los actos conmemorativos.

Más allá del hecho histórico, la figura del soldado trasciende el relato militar para integrarse a la identidad de su pueblo. En Las Lomitas y en toda Formosa, su nombre se asocia con el deber, la lealtad y la memoria de quienes vivieron tiempos de fractura y enfrentamiento. Cada 5 de octubre, su historia renueva el recuerdo de una época compleja y la importancia de preservar la memoria sobre lo ocurrido antes, durante y después de la dictadura.