La crisis institucional que sacude a Paraguay sumó este sábado un nuevo capítulo. El expresidente Santiago Peña llegó a la sede del Ministerio Público para prestar declaración indagatoria en el marco de la investigación penal por el escándalo de Ueno Bank, cuya intervención y posterior colapso desencadenaron una fuerte conmoción política y financiera en el país. La causa investiga presuntas irregularidades financieras, tráfico de influencias y administración en provecho propio.
La comparecencia se produjo después de una noche de extrema tensión en Asunción. Peña había sido detenido por orden del Ministerio Público el viernes 6 de noviembre, apenas horas después de que el Senado aprobara su destitución mediante un juicio político por mal desempeño de sus funciones. Inicialmente dispuesto bajo arresto domiciliario, el ex mandatario fue trasladado desde su vivienda en el barrio Mburucuyá hasta el Regimiento Escolta Presidencial ante la presencia de manifestantes que se concentraron frente a su domicilio, donde permaneció bajo custodia hasta su citación.
La investigación busca determinar las eventuales responsabilidades de autoridades y exautoridades del Gobierno y del Banco Central del Paraguay (BCP) en las operaciones financieras vinculadas a Ueno Bank, así como las falencias en la supervisión de la entidad. El colapso del banco digital dejó a casi 2,9 millones de clientes sin acceso a sus ahorros, generando protestas masivas y precipitando la caída de Peña, quien mantenía vínculos empresariales con el grupo propietario de la entidad hasta marzo de 2025.
Con el país convulsionado y la economía golpeada por la devaluación del guaraní y el salto del riesgo país, la declaración del ex presidente se convierte en uno de los momentos clave del escándalo. Peña había anticipado que iba a “exponer mi verdad aunque resulte incómoda para muchos actores políticos”, y su indagatoria podría abrir nuevas aristas en una causa que ya sacudió los cimientos del sistema político paraguayo.