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La economía argentina vuelve a encender las alarmas y pone en discusión el discurso de recuperación que sostiene el Gobierno de Javier Milei. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reflejan un escenario de estancamiento, con una actividad económica que no consigue recuperarse de las fuertes caídas registradas en los últimos meses y que se encuentra cada vez más cerca de ingresar en una nueva recesión técnica.

Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), la actividad apenas avanzó un 0,1% en agosto de 2026, después de sufrir un desplome del 2,9% durante julio. Además, en la comparación interanual, la economía registró una contracción del 1,7%, un resultado que profundiza las dudas sobre la capacidad del programa económico oficial para generar una recuperación sostenida. Diez de los quince sectores relevados por el INDEC cerraron en negativo, con la industria manufacturera y el comercio como los principales factores que arrastraron la actividad hacia abajo.

El dato adquiere especial relevancia porque el segundo trimestre del año ya había cerrado con una caída del Producto Bruto Interno (PBI). De repetirse ese resultado entre julio y septiembre, Argentina cumplirá con el criterio convencional —dos trimestres consecutivos de contracción— para considerar que una economía ingresó en recesión técnica. La magra suba de agosto no alcanza para compensar el fuerte desplome de julio, por lo que el resultado de septiembre será determinante para definir el cierre del tercer trimestre.

Mientras el Gobierno sostiene que la economía se encuentra en un proceso de recuperación gradual, los indicadores oficiales muestran un escenario de fragilidad creciente, con caída del empleo registrado, cierre de empresas y consumo deprimido. La confirmación de una nueva recesión profundizaría el debate sobre la conveniencia de las políticas aplicadas y pondría aún más presión sobre el oficialismo de cara a las elecciones de 2027.