Tras la ventaja de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones brasileñas, el Gobierno argentino visualiza un escenario de liderazgo compartido en Sudamérica. En la Casa Rosada consideran que si el candidato del Partido Liberal se impone en el balotaje del 25 de octubre frente a Luiz Inácio Lula da Silva, se consolidará una nueva etapa en la que la Argentina y Brasil podrían articular una agenda común de derecha, en lugar de competir por el protagonismo regional.
Algunas voces advirtieron que la eventual llegada de Bolsonaro al poder podría disputarle a Javier Milei el rol de principal nexo del continente con Donald Trump. Sin embargo, desde el entorno presidencial relativizan esa posibilidad y plantean que ambos podrían potenciarse mutuamente. La estrategia apunta a consolidar a Milei como el impulsor del avance conservador en la región, por haber sido uno de los primeros en iniciar esa ola política, y compartir el escenario con otras figuras que se sumen a la misma corriente.
Para respaldar esta visión, el oficialismo difunde comparaciones entre el mapa político de Sudamérica de 2023 —con fuerte predominio de gobiernos de izquierda— y el escenario actual, marcado por el avance de expresiones de derecha en distintos países. Se trata de un relato que busca proyectar una tendencia favorable de cara a las elecciones de 2027, aunque en el propio Gobierno mantienen cautela y reconocen que el resultado definitivo dependerá de lo que ocurra en la segunda vuelta brasileña.