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El presidente Javier Milei mantiene firme su postura de no modificar el programa económico de cara a las elecciones de 2027, respaldado por el ministro Luis Caputo y su equipo. En el marco del Economic Club de Nueva York, el mandatario ratificó que el rumbo no estará sujeto a giros electorales y prometió: «Si reelegimos, el 2028 va a ser el mejor año económico de la historia». Para justificar su negativa a implementar medidas de estímulo, recordó experiencias pasadas: «El ‘plan platita’ no te asegura nada. Massa imprimió como loco y perdió la elección. Macri congeló el precio de la nafta y se fue por ocho puntos».

Internamente, sin embargo, existe una división profunda. Un sector del ala política del Gobierno considera necesario adoptar medidas que recomponen ingresos y reactivar la actividad, argumentando que la actual estrategia no llega a los sectores populares. Quienes comparten esta visión ven con preocupación que la economía no despegue antes de los comicios y advierten que la estabilidad por sí sola no garantiza el respaldo ciudadano. No obstante, la postura del Presidente es inamovible: «No tiene sentido insistir. Es genuino y no va a intervenir la economía por una elección», señaló una fuente cercana.

El debate también involucra a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y su círculo, que comparten la convicción de que cualquier giro hacia medidas expansivas desacreditaría los principios que sostienen la gestión. «¿Qué tan creíble es alguien que se la pasó diciendo que emitir generaba inflación, ahora, solo por las elecciones, emita?», coincidieron en su entorno. La tensión entre la fidelidad ideológica y la necesidad política de mostrar resultados visibles marca así la dinámica interna del Gobierno, con dos visiones que aún no han encontrado punto de encuentro.