El Gobierno nacional presentó el proyecto de Presupuesto 2027 bajo la premisa del «déficit cero», pero las proyecciones incluyen recortes reales en programas de asistencia directa a las familias. Se prevé reducir casi un 10% los recursos destinados a comedores comunitarios, además de profundizar el ajuste sobre la Asignación Universal por Hijo (AUH), las Becas Progresar y otras iniciativas dirigidas a niñez y hogares en situación de vulnerabilidad. La medida se da en un contexto donde distintos indicadores confirman que la pobreza volvió a crecer durante 2026.
Los datos son contundentes: el Nowcast de Pobreza de la Universidad Torcuato Di Tella estima que la pobreza alcanzó el 31,3% de la población urbana, lo que representa un aumento de 1,1 puntos porcentuales respecto del año anterior. En números, unas 9,4 millones de personas viven en hogares pobres. La consultora ExQuanti proyectó un incremento aún mayor: de 13,4 a 15,1 millones de personas en situación de pobreza, es decir, 1,7 millones más en solo un semestre. Por su parte, la Universidad Católica Argentina registró un salto del 26,9% al 30% en el primer trimestre del año, con la indigencia subiendo del 6,1% al 6,5%.
La brecha entre el costo de vida y los ingresos familiares explica el deterioro: la Canasta Básica Total del Gran Buenos Aires subió un 34,7% interanual, mientras que los ingresos crecieron apenas un 25%. La desaceleración de la inflación no se tradujo en mejora de los salarios ni en el poder de compra, y el recorte de recursos estatales a los comedores y programas de contención social agrava la situación de quienes ya no logran cubrir sus necesidades básicas. El equilibrio fiscal se está logrando a costa de reducir la protección a los sectores más vulnerables.