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Las ventas reales de los supermercados registraron una caída del 2,1% interanual en julio de 2026, según la última Encuesta de Supermercados del INDEC. Al descontar el efecto de los aumentos de precios, los datos muestran que las familias compraron menos cantidad de productos. En el acumulado de los primeros siete meses del año, la baja alcanza el 2,7% respecto del mismo período de 2025. La tendencia desestacionalizada también retrocedió un 0,7% respecto de junio, y el empleo en el sector disminuyó un 4,6%.

Todos los meses de 2026 arrojaron números negativos: en enero la caída fue del 1,2%; en febrero del 3,1%; en marzo se tocó el pico con un descenso del 5,1%; en abril del 3,7%; en mayo del 0,7%; en junio del 3,1%; y en julio del 2,1%. El contraste con la facturación nominal es contundente: en julio los supermercados registraron ingresos por $2,59 billones, lo que representa un aumento del 25,8% en valores corrientes. Sin embargo, ese crecimiento se explica exclusivamente por la suba de los precios, que en el sector acumularon un alza interanual del 28,5%.

La diferencia entre ambos indicadores pone de manifiesto la realidad que viven los hogares: los comercios mueven más pesos, pero los productos que salen de las góndolas son cada vez menos. El changuito se achicó, las listas de compras se recortaron y la bolsa vuelve con menos contenido. La tendencia sostenida durante todo el año refleja el impacto del deterioro del poder adquisitivo, que obliga a ajustar el consumo a la baja mes tras mes.