El fenómeno de El Niño avanza hacia una intensidad excepcional y los pronósticos se han actualizado con alertas más severas. La probabilidad de que alcance una intensidad excepcional entre octubre y diciembre subió del 69% al 75%, un nivel que no se registraba desde 1950. Además, existe más de un 90% de probabilidad de que se mantenga como evento “muy fuerte” hasta el trimestre noviembre-enero. El Servicio Meteorológico Nacional confirmó también un 100% de probabilidad de que el fenómeno se mantenga durante toda la primavera, consolidando un escenario de precipitaciones muy por encima de lo normal en vastas zonas del país.
La región del Litoral y Mesopotamia aparece como la zona de máximo impacto. Se anticipan lluvias copiosas, tormentas intensas y riesgo de inundaciones en Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa (este) y el noreste de Santa Fe. Existe además una alerta especial por posibles crecidas críticas en las cuencas de los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú, lo que mantiene en vilo a las comunidades ribereñas y a las autoridades provinciales que ya comenzaron a prepararse para eventuales evacuaciones y asistencia.
El fenómeno también golpeará con fuerza otras regiones: en la Región Pampeana, el sudoeste de Buenos Aires, La Pampa y el sur de Córdoba registrarán tormentas y excesos hídricos importantes. En Cuyo y la Patagonia, se prevé acumulación extraordinaria de nieve en la cordillera de Mendoza y San Juan, así como precipitaciones extremas en el noreste patagónico. El aumento de agua puede traer beneficios para la producción agropecuaria en ciertas zonas, pero el riesgo principal es la frecuencia y severidad de eventos extremos: anegamientos, aislamientos, daños a la infraestructura y crecidas de ríos que pueden afectar ciudades y zonas rurales.