El Atlético de Madrid dio un giro inesperado en su postura respecto al futuro de Julián Álvarez: según confirmaron medios españoles e ingleses, el club aceptó negociar su traspaso, pero con dos condiciones que chocan de frente con los deseos del delantero. Por un lado, vetó de forma expresa al FC Barcelona, que es el destino que el argentino declaró querer; por el otro, propuso como destino cerrado al Arsenal, equipo de la Premier League al que el jugador no está dispuesto a trasladarse.
La situación se volvió tensa hace semanas, cuando Álvarez comunicó públicamente su deseo de marcharse para «cumplir su sueño», con el Barcelona como opción principal. El club catalán llegó a presentar una oferta formal y el Real Madrid también ofreció cerca de 150 millones de euros, pero el CEO del Atlético, Miguel Ángel Gil Marín, rechazó ambas y llegó a afirmar que «no aceptarían ni 200 millones de euros» por su venta. Ahora, la apertura a negociar con el Arsenal profundiza el conflicto entre el jugador y la dirigencia.
El malestar ya llegó a las tribunas. En el debut liguero ante el Málaga, que terminó con victoria 2-0, parte de la hinchada lanzó cánticos hostiles contra Álvarez, quien ni siquiera fue convocado. El argentino se mantiene firme en su postura: quiere irse, pero no al equipo londinense que le imponen desde la dirigencia. El desenlace de la novela del mercado de pases parece aún lejos de resolverse.