Este lunes comenzó el juicio contra Cristian «Pity» Álvarez, exlíder de las bandas Viejas Locas e Intoxicados, imputado por el crimen de Cristian Maximiliano Díaz. El músico llegó pasadas las 10.30 al Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29, donde no lo esperaba un escenario ni miles de seguidores, sino tres jueces que definirán su responsabilidad en los hechos, por los que podría enfrentar una pena de entre 8 y 25 años de prisión.
En medio de la audiencia, Álvarez permaneció con los ojos cerrados durante largos tramos e incluso fue visto dormido, lo que generó una fuerte discusión en la sala. Su defensa pidió nuevamente la suspensión del juicio alegando su estado de salud, pero el fiscal se opuso y el tribunal rechazó el planteo. El músico además decidió postergar su declaración, por lo que el debate continuará sin su testimonio por ahora.
El ingreso al tribunal, ubicado en la calle Paraguay al 1500, se produjo en medio de un gran despliegue de periodistas y camarógrafos. Entre el tumulto, solo una fanática se acercó para apoyarlo al grito de «¡Pity es inocente!». El músico ingresó con gorra, anteojos de sol y una remera con una frase de uno de sus temas, en un contraste llamativo entre su imagen habitual y la solemnidad de la causa judicial que se sigue en su contra.