El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, anunció oficialmente a través de sus redes sociales su desafiliación a Encuentro Misionero, el espacio que surgió tras el cambio de denominación del Partido de la Concordia Social impulsado por el dirigente Carlos Rovira. Esta decisión no es un hecho aislado, sino el desenlace de un proceso que comenzó hace meses y que terminó por dividir a gran parte de la estructura política que durante más de dos décadas sostuvo al Frente Renovador de la Concordia.
El origen de la controversia se remonta al 12 de junio de 2026, fecha en la que la Justicia Federal con competencia electoral otorgó la personería jurídico-política a Encuentro Misionero. Aunque se presentó como una nueva fuerza política, en la práctica se trató de un simple cambio de nombre del partido histórico, lo que implicó el traslado automático de todas las afiliaciones existentes sin que muchos dirigentes y funcionarios hubieran prestado su consentimiento expreso.
La situación se agravó cuando las autoridades de Encuentro Misionero difundieron la conformación de sus nuevos cuadros, incluyendo a personas que luego manifestaron no haber aceptado formar parte de la nueva estructura. A partir de ese momento, las diferencias internas se hicieron públicas, generando cuestionamientos, renuncias sucesivas y un fuerte reordenamiento dentro del oficialismo provincial en un escenario de creciente tensión política.