Asunción – Las denuncias por presuntos ciberataques atribuidos a grupos vinculados con China volvieron a poner sobre la mesa el posicionamiento internacional de Paraguay. Bajo la gestión de Santiago Peña, el país profundizó su alianza con Taiwán y estrechó vínculos con Estados Unidos, en un escenario donde la disputa estratégica entre Washington y Beijing se traslada cada vez más a América del Sur.
A diferencia de la mayoría de los países de la región, que en las últimas dos décadas fortalecieron lazos económicos y diplomáticos con la nación asiática, Paraguay sigue siendo el único Estado sudamericano que reconoce oficialmente a Taiwán. Esta definición adquiere hoy una relevancia central en el marco de la competencia global por influencia comercial y tecnológica.
La reciente investigación conjunta entre Asunción y Washington detectó infiltraciones en sistemas informáticos estatales, con patrones compatibles con grupos que operan en beneficio del Gobierno chino. Beijing rechazó de plano las acusaciones: su portavoz Lin Jian advirtió que Estados Unidos usa la ciberseguridad como “pretexto político” y exhortó a Paraguay a no convertirse en un “instrumento de la geopolítica estadounidense”, al tiempo que negó cualquier participación en actividades ilícitas y reclamó pruebas concluyentes.
El episodio no es nuevo: ya en 2024 ambos gobiernos habían denunciado la acción del grupo Flax Typhoon contra redes paraguayas. En esa ocasión, el propio Santiago Peña vinculó directamente esos ataques con la decisión de mantener el reconocimiento diplomático a Taiwán, confirmando que la política exterior del país se alinea de forma decidida con el bloque liderado por Estados Unidos.