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Argentina – El avance descontrolado del jabalí europeo se convirtió en una de las mayores amenazas para la producción agropecuaria y el equilibrio ambiental en todo el territorio nacional. Lo que comenzó como una introducción con fines recreativos a principios del siglo XX se transformó hoy en un problema de magnitud creciente, que genera pérdidas estimadas en 1.600 millones de dólares anuales y pone en riesgo tanto los cultivos como la sanidad del ganado.

Según explicó Francisco Pescio, docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), los primeros ejemplares llegaron a la provincia de La Pampa, traídos por estancieros para la caza deportiva, ya que se valoraban sus trofeos, su carne y su cuero. Durante años su población se mantuvo estable, pero al no tener depredadores naturales en el país y contar con una gran capacidad de adaptación y reproducción, su número creció sin freno y se extendió a casi todas las regiones del país.

El daño que provocan es múltiple y grave: destruyen extensas superficies de cultivos, rompen alambrados y caminos rurales, transmiten enfermedades infecciosas al ganado y en ocasiones pueden atacar a personas. Todo esto representa un costo económico enorme para los productores, que deben destinar recursos extras para proteger sus campos y mitigar los efectos de su presencia.

Especialistas y referentes del sector advierten que la situación empeora por la falta de una estrategia nacional coordinada y de un marco regulatorio eficaz que permita organizar su control. Sin medidas integrales, la especie sigue expandiéndose, convirtiéndose en un ejemplo claro de invasión biológica que afecta directamente la economía rural y la seguridad sanitaria del país.