Miami, EE.UU. – La selección argentina consiguió avanzar a la siguiente ronda del Mundial 2026, pero lo hizo tras un partido lleno de tensión, altibajos y dificultades inesperadas frente a Cabo Verde. Los campeones del mundo lograron sobreponerse a dos empates después de haber ido en ventaja, en un encuentro que puso a prueba su carácter y que, según los propios protagonistas, sirve como una advertencia necesaria de cara a las instancias decisivas del torneo.
El encuentro se vivió con mucha angustia en el Hard Rock Stadium. La Albiceleste mostró señales de cansancio y estrés a medida que pasaban los minutos, y el equipo africano, que en la previa parecía de menor jerarquía, jugó con mucha intensidad y aprovechó cada oportunidad para igualar el marcador. El gol decisivo llegó con un cabezazo de Cuti Romero —registrado por la FIFA como autogol— cuando faltaban solo nueve minutos para llegar a la tanda de penales, un tanto que significó un gran desahogo para jugadores, cuerpo técnico y simpatizantes.
“Ganar así te muestra el carácter del equipo, la personalidad. Son golpes duros cuando te empatan. Y más de esta manera”, explicó Lisandro Martínez tras el partido. Mientras tanto, las imágenes mostraban a Lionel Messi visiblemente agotado y a Lionel Scaloni con gestos de preocupación, reflejo de lo difícil que fue mantener el control del juego durante todo el tiempo reglamentario.
El entrenador hizo una comparación clave con el inicio del Mundial de Qatar, cuando cayeron sorpresivamente ante Arabia Saudita. “La sensación era muy parecida”, reconoció, pero rápidamente marcó una diferencia fundamental: “Comparando con ese día, el equipo esta vez tuvo una reacción y no estábamos apagados”. Para el cuerpo técnico y los jugadores, esta victoria sufrida funciona como una señal de alerta: permitió detectar errores y puntos a mejorar, pero también confirmó que el equipo tiene la capacidad de reponerse ante las adversidades para seguir en la lucha por el título.