Buenos Aires – El Gobierno de Javier Milei concretó una reestructuración clave en la organización del Estado: mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 571/2026, publicado en el Boletín Oficial, eliminó el Ministerio del Interior y transfirió la totalidad de sus competencias a la Jefatura de Gabinete. El organismo queda ahora bajo la conducción de Diego Santilli, quien asumió el cargo tras la salida de Manuel Adorni.
Con esta modificación, se concentran en una sola área funciones que hasta el momento estaban separadas: la coordinación con los gobernadores, el vínculo institucional con el Congreso de la Nación, la supervisión del régimen electoral, la gestión del Renaper y las políticas relacionadas con la descentralización estatal. Desde el Ejecutivo justificaron la medida por “razones de gestión”, con el objetivo de simplificar la estructura administrativa y agilizar la toma de decisiones.
La decisión se adoptó por vía de decreto, al igual que otras reformas importantes de esta gestión, sin pasar por el debate previo en el Parlamento. El anuncio se produce pocos días después del cambio de titular en la Jefatura de Gabinete, en un contexto donde la salida de Adorni generó interrogantes sobre la estrategia política del Gobierno de cara a las negociaciones legislativas y la relación con las provincias.
Para los analistas, esta reorganización le otorga a Santilli un rol central en la denominada “caja política”: al reunir en su despacho todas las herramientas para dialogar con mandatarios provinciales y legisladores, se convierte en el principal referente del Ejecutivo en la articulación con los otros poderes y los gobiernos locales. La medida modifica el esquema tradicional de funcionamiento del Estado y marca un nuevo escenario para la dinámica institucional en los próximos meses.