Buenos Aires – Un nuevo Monitor de Opinión Pública realizado durante el mes de junio dibuja un panorama complejo para la gestión de Javier Milei, marcado por un fuerte deterioro en la imagen del Gobierno y una visión mayoritariamente negativa sobre la situación económica. A pesar de que algunas variables macroeconómicas muestran señales de estabilización, estos cambios no logran trasladarse a la realidad cotidiana de los hogares, según se desprende del informe.
El estudio destaca que el malestar económico dejó de ser una reacción pasajera para convertirse en una percepción compartida por gran parte de la sociedad. El dato más contundente señala que el 86 % de los consultados considera que los salarios no logran seguir el ritmo de la inflación, es decir, que pierden poder adquisitivo mes a mes. Esta sensación se extiende incluso entre sectores que apoyaron al oficialismo en las elecciones, lo que refleja una experiencia generalizada de ajuste en el bolsillo.
En cuanto a la evaluación general, dos de cada tres argentinos —el 64 %— califican como mala o muy mala la situación económica del país. Además, el 41,7 % opina lo mismo sobre su propia situación familiar. La diferencia de más de 22 puntos porcentuales entre ambas mediciones indica que la crisis ya no se percibe solo como un problema individual, sino como una dificultad que afecta a toda la nación.
El informe también confirma que crece la desaprobación a la gestión presidencial y se consolida el pesimismo: la mayoría de los consultados cree que lo peor de la etapa económica aún no ha pasado. Los resultados muestran que, sin una mejora palpable en los ingresos y en el costo de vida, las cifras técnicas no alcanzan para revertir la mirada crítica de la población sobre el rumbo del país.