Buenos Aires – El músico Daniel Melingo, figura ineludible de la cultura argentina que supo transitar con personalidad propia el rock, el tango y la música popular, falleció este martes en su domicilio del barrio de Chacarita a los 68 años. Su hijo fue quien lo encontró sin vida en el departamento de la calle Estomba; el artista atravesaba una enfermedad respiratoria y recibía cuidados paliativos en su hogar. La noticia fue confirmada oficialmente por su representante, Olga Castreno, y el sello Pelo Music, que expresaron: “Una terrible pérdida de un músico increíble. Su brillante obra nos atravesó durante más de cuatro décadas”.
Nacido el 22 de octubre de 1957, Melingo creció en los barrios de Balvanera y Parque Patricios, rodeado de referentes artísticos desde su infancia. Su padrastro era el representante del gran Edmundo Rivero y su abuela había sido cantante en el Teatro alla Scala de Milán. Se formó en los principales conservatorios del país —estudió guitarra, clarinete, armonía, composición y etnomusicología—, lo que le permitió construir un estilo único que desafiaba las etiquetas. Fue cofundador de la banda Los Twist, una de las propuestas más originales del rock nacional, y luego se consolidó como renovador del tango, género que siempre reivindicó como parte de su origen.
Apenas veinte días antes de su partida, el 20 de junio, se publicó su última entrevista con el medio Teleshow, donde hablaba con entusiasmo de sus proyectos en marcha: la presentación de su álbum Tangos bajos (Rework) prevista para el 21 de septiembre en el Teatro Coliseo, un documental sobre las raíces africanas de la música argentina y el lanzamiento de su propio vino Malbec. En esa charla, aclaraba con firmeza un malentendido que lo acompañó toda su carrera: “¡Es al revés! ¡Antes que de la cuna! ¡Mi vieja cantaba tangos conmigo en la panza!”, dejando claro que ese género fue su primera raíz.
Su trayectoria abarcó más de 40 años de creación, interpretación y exploración artística, dejando una obra que sigue conectando con distintas generaciones. Su partida deja un vacío irreemplazable en la escena musical argentina, pero también un legado vasto, valiente y profundamente ligado a la identidad cultural del país.