Buenos Aires – Con la renuncia definitiva de Manuel Adorni, el Gobierno nacional busca iniciar una etapa de reacomodamiento interno tras más de tres meses de incertidumbre y desgaste político. El esquema de reorganización prevé que Diego Santilli asuma las funciones de Jefatura de Gabinete y también absorba la cartera de Interior, replicando una estructura de gestión que ya se había implementado anteriormente con Guillermo Francos. La decisión fue impulsada por aliados y referentes oficialistas, mientras que Karina Milei terminó aceptando que la continuidad de quien consideraba su protegido ya no era viable.
La salida de Adorni marcó el fin de una etapa que muchos describen como una “agonía” de más de 100 días. El exjefe de Gabinete se fue arrastrando cuestionamientos por la causa que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito, y su caída también implicó un golpe para el relato oficial y parte de la credibilidad del propio presidente Javier Milei, quien lo sostuvo hasta el último momento. La lentitud para tomar decisiones en este proceso terminó condicionando la autoridad del propio mandatario, hasta que el empujón final llegó desde las filas del oficialismo, que ya no veían motivos para seguir respaldándolo.
En el balance de la movida interna, distintos sectores coinciden en señalar a Patricia Bullrich como la gran ganadora. La ministra de Seguridad se atrevió a desafiar las posiciones de los hermanos Milei y logró consolidar su posición en una disputa que se anticipa compleja. Por su parte, Diego Santilli suma mayor protagonismo al unificar dos áreas clave para la gestión, mientras que la estrategia de conducción política encabezada por Karina Milei quedó seriamente afectada tras este desenlace.
Además, la reorganización alcanzó al ámbito legislativo: el bloque de senadores libertarios quedó intervenido por la Secretaría General de la Presidencia, en una medida que busca reordenar la representación oficialista en la Cámara alta. Mientras tanto, la oposición pierde uno de sus ejes principales de crítica, pero el Gobierno encara esta nueva etapa con el desafío de recuperar la dinámica de gestión y recomponer el equilibrio interno tras una interna que dejó huellas profundas.