Compartir en las Redes

Rosario – El acto central por el Día de la Bandera, desarrollado este sábado en el Monumento Nacional a la Bandera, volvió a ser el escenario de las señales políticas más fuertes del oficialismo. El presidente Javier Milei llegó acompañado de su gabinete y mantuvo una cercanía explícita con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, con quienes se abrazó públicamente en varias oportunidades. En contraste, la vicepresidenta Victoria Villarruel ocupó un lugar marginal: no fue incluida en la delegación oficial, asistió por invitación del gobernador provincial y el mandatario evitó saludarla o dirigirse a ella durante toda la ceremonia, marcando una distancia que ya es pública y notoria.

La jornada, que comenzó pasadas las 10 de la mañana con un amplio operativo de seguridad en toda la zona, también tuvo momentos con fuertes mensajes políticos disfrazados de homenaje histórico. El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, hizo una alusión directa que no pasó desapercibida: recordó que Manuel Belgrano “donó su fortuna cuando otros trabajaban para enriquecerse”, y agregó que “era un hombre que pensaba en los que quedaban afuera, la libertad sin educación es una trampa”, palabras que fueron interpretadas por muchos presentes como una crítica dirigida a la gestión y a la figura del propio Adorni.

Por su parte, el intendente de Rosario, Pablo Javkin, aprovechó su discurso para convocar a la unidad en medio de las divisiones internas que atraviesa el Gobierno. “El Día de la Bandera nos invita a reunirnos pisando tierra belgraniana, a la unión aún en las diferencias”, expresó. Además, envió un mensaje contundente sobre la situación de la ciudad: “En Rosario el miedo cambió de bando”, afirmó, en un acto que combinó el recuerdo patriótico con las tensiones políticas más profundas que hoy atraviesan la escena nacional.