Nación – El consumo en los comercios de escala pequeña y mediana sigue en retroceso, según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). En mayo, las ventas minoristas registraron una baja del 1,2 % frente al mismo mes del año anterior, profundizando una tendencia negativa que ya acumula más de 12 meses consecutivos de contracción. En lo que va de 2026, el balance es aún más marcado: una caída acumulada del 3,1 %, con descensos en todos los meses: 4,8 % en enero, 5,6 % en febrero, 0,6 % en marzo y 3,2 % en abril. La última vez que se registró una variación interanual positiva fue en abril de 2024, lo que confirma una etapa difícil para el sector.
Al observar la evolución mes a mes y descontar efectos estacionales, se registró una leve mejora: las ventas subieron un 1,2 % en mayo respecto de abril, aunque este repunte no alcanza para revertir la tendencia estructural. Desde CAME explican que el comportamiento de la demanda está definido por la pérdida de poder adquisitivo: los hogares concentran sus gastos casi exclusivamente en productos de primera necesidad, que logran mantenerse estables o incluso crecer levemente. En cambio, los rubros vinculados a bienes no esenciales son los que sufren el impacto más fuerte de la recesión, con caídas mucho más pronunciadas.
Desde el lado de la oferta, el informe detalla que cualquier movimiento positivo o sostenimiento de las ventas depende hoy de incentivos puntuales: herramientas de financiación, liquidaciones obligadas o eventos de comercio electrónico de gran escala. Sin estos estímulos, la actividad muestra debilidad, reflejando que el ingreso disponible de las familias no alcanza para ampliar el consumo más allá de lo indispensable. El escenario plantea desafíos importantes para las pymes, que dependen directamente de la capacidad de gasto de sus clientes y esperan señales claras de recuperación económica.