Buenos Aires – Un nuevo informe elaborado por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) reveló una caída drástica en el envío de recursos desde el Estado nacional hacia las jurisdicciones locales. Durante el mes de abril, la inversión real y las transferencias de capital destinadas a las provincias registraron una retracción superior al 72%, uno de los peores registros de los últimos tiempos, que afecta directamente el ritmo de ejecución de obras públicas y planes de infraestructura en todo el territorio argentino.
Según detalló el estudio, el monto total transferido alcanzó los $30.566 millones, una cifra muy por debajo de lo registrado en períodos anteriores. Especialistas remarcaron que para encontrar una baja de magnitud similar hay que remontarse a octubre de 2024, momento en el que la caída interanual había tocado el 89,3%. Este recorte presupuestario se tradujo de manera inmediata en la paralización o postergación de numerosos proyectos que dependían exclusivamente del financiamiento nacional, afectando obras viales, sanitarias, educativas y de servicios esenciales.
La periodista especializada Julieta Martínez explicó que la reducción de fondos golpea el corazón de la gestión provincial: “Los datos hablan por sí solos y muestran que la inversión real cayó 72%, lo que provoca que obras ya iniciadas se detengan y aquellas que estaban proyectadas queden en espera”. Ante este escenario, las provincias se ven obligadas a buscar alternativas propias o esquemas de financiamiento externo para intentar sostener los trabajos, en un contexto donde la falta de recursos profundiza las dificultades económicas y demora mejoras necesarias para las comunidades.