Región NEA – Este 5 de junio, con motivo del Día Mundial del Ambiente establecido por la ONU para impulsar el cuidado del planeta, el nordeste argentino se destaca como una de las zonas más valiosas del país en términos naturales. Provincias como Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones custodian ecosistemas de importancia mundial, entre ellos el Gran Chaco Americano, la Selva Paranaense, el Bañado la Estrella y los Esteros del Iberá. Estos espacios son verdaderos refugios de vida, donde conviven miles de especies de plantas y animales que sostienen el equilibrio ambiental de toda la región.
Entre la fauna autóctona, el yaguareté se convirtió en el gran símbolo de esta riqueza y, a la vez, en el emblema de la lucha por su preservación. Al ser una especie en peligro de extinción, su protección representa el cuidado de todo el entorno que habita. Sin embargo, pese a su valor incalculable, la biodiversidad del NEA enfrenta desafíos constantes y graves amenazas que crecen año tras año. La expansión desmedida de la frontera agropecuaria, los incendios forestales, la caza furtiva y la pérdida progresiva de hábitats naturales ponen en riesgo la supervivencia de estas especies y la salud de los suelos, el agua y el aire.
Por eso, en esta fecha de conmemoración y reflexión, se renueva el reclamo y el compromiso de mantener una protección permanente y activa. La región no solo es un tesoro ecológico para Argentina, sino un patrimonio que requiere políticas sostenidas, conciencia social y acciones concretas para evitar que su riqueza se agote. Proteger los montes, humedales y selvas del NEA es garantizar que esa diversidad única siga existiendo y cumpliendo su función esencial para el clima y la vida en todo el territorio nacional.