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Buenos Aires – En lo más alto del Gobierno nacional se definieron las prioridades de cara al escenario electoral de 2027, y el análisis estratégico marcó un giro respecto de los discursos habituales. Si bien el oficialismo suele centrar sus críticas en el peronismo, especialmente en el kirchnerismo, la conclusión a la que llegaron Karina Milei y Santiago Caputo es distinta: el riesgo real para la continuidad del proyecto libertario y para la posible reelección de Javier Milei no viene de la izquierda ni del centro, sino de sectores de la propia derecha. Por más que existan diferencias internas, ambos coincidieron en que es indispensable no dejar crecer ninguna figura que pueda disputar el mismo electorado, ya que dividir el voto no peronista podría derivar en un escenario de consecuencias impredecibles.

En este esquema, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, tiene la misión de transmitir tranquilidad al mercado y al círculo financiero. Cambió su estrategia discursiva y ahora insiste en que las próximas elecciones no alterarán el rumbo macroeconómico, llegando incluso a afirmar que el 2027 será un “paseo por el parque” o que “la economía se va a llevar puesta a la política”. Su mensaje busca descartar cualquier riesgo de cambio de rumbo: aseguró que el kirchnerismo no es una opción viable y llegó al extremo de decir que “puede haber un shock externo o una invasión extraterrestre, pero Axel Kicillof no va a ser presidente nunca en su vida”. Es el autor del concepto del “riesgo kuka”, que ahora deja de ser el eje central de la preocupación interna, aunque siga siendo el enemigo público en la comunicación hacia afuera.

Lo que Caputo no dice públicamente, pero forma parte del diagnóstico reservado de la Casa Rosada, es que la verdadera amenaza es la fragmentación del espacio que hoy representa La Libertad Avanza. La lógica es clara: cualquier candidato que surja desde posiciones afines o similares y que logre volumen propio le restará votos directamente a Milei, debilitando su posición en una eventual competencia. Por eso, la orden es mantener la unidad y bloquear cualquier alternativa que intente consolidarse como una opción distinta dentro del mismo espectro ideológico, entendiendo que esa sería la única forma en que el oficialismo podría perder la ventaja que hoy tiene sobre el resto de las fuerzas políticas.