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Moscú, Rusia – Una noche histórica para el Spartak de Moscú quedó marcada por el título, el brillo de los argentinos y una escena insólita que dio la vuelta al mundo. El equipo dirigido por Juan Carlos Carcedo se consagró campeón de la Copa de Rusia tras una final dramática contra Krasnodar, y el protagonista principal fue Pablo Solari, exjugador de River Plate: no solo marcó un gol clave durante el partido, sino que además se robó todas las miradas al romper el trofeo de forma accidental justo en pleno festejo, un momento que rápidamente se volvió viral.

El encuentro, disputado en un clima de gran intensidad, terminó igualado 1 a 1 tras los 90 minutos y el tiempo suplementario. Solari se encargó de poner en ventaja a su equipo al empujar el balón al fondo del arco en el área chica, convirtiéndose en una de las figuras indiscutidas del encuentro. Al no haber definición en el tiempo reglamentario, el título se decidió desde el punto de penal: allí, otro ex River, Esequiel Barco, anotó el cuarto gol de su equipo y la atajada final del arquero del Spartak desató la locura, sellando el 4-3 y el 32.º título en la historia del club ruso.

Con la copa ya en sus manos y la alegría desbordada, Solari se acercó a un costado del campo para levantar el trofeo ante las cámaras y la hinchada que cantaba sin parar. Sin embargo, en el momento exacto en que lo alzó en alto, la parte inferior de la copa se desprendió y cayó al suelo, partiéndose en varios pedazos. Lejos de incomodarse, el argentino reaccionó con una risa espontánea, y sus compañeros y los propios aficionados también se sumaron a la broma. Lo que pudo haber sido un momento incómodo terminó transformándose en una anécdota divertida e inolvidable, cerrando una jornada soñada donde el único «daño» fue el de un trofeo que ya tiene su nombre grabado como campeón.