Buenos Aires – La ceremonia del Tedeum en la Catedral Metropolitana, en el marco de los festejos por el 25 de Mayo, se transformó este año en un escenario cargado de mensajes cruzados y señales políticas explícitas. Mientras el presidente Javier Milei buscaba mostrar una imagen de cohesión en su Gobierno, la ausencia notable de la vicepresidenta Victoria Villarruel marcó la interna que atraviesa al oficialismo. Al mismo tiempo, la homilía del arzobispo Jorge García Cuerva trazó una línea crítica hacia la situación social y económica que vive el país, con frases que resonaron fuerte por su interpretación como un reclamo directo ante las medidas de ajuste implementadas por la administración nacional.
El mensaje central del representante de la Iglesia fue claro y contundente: “Nadie es descartable, nadie es desechable”, expresó el prelado en referencia a las consecuencias que las políticas públicas tienen sobre los sectores más vulnerables. García Cuerva hizo además un llamamiento a la convivencia y a la paz social, citando al nuevo papa León XIV para rechazar enérgicamente las expresiones de violencia y hostigamiento. “Renunciar a las palabras hirientes”, pidió, y apuntó contra los discursos que dañan el tejido social: “Los violentos de hoy no tienen que detener a los argentinos y las argentinas que quieren dar una mano”, remarcó. También dedicó una parte de su alocución a cuestionar a quienes atacan desde el anonimato: criticó duramente a “los odiadores de ayer y los haters de hoy frente a una computadora”.
En la primera fila de la ceremonia quedó plasmado el mapa de poder actual del oficialismo. Junto al Presidente estuvieron su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, todos referentes del sector que hoy tiene mayor peso en la estructura gubernamental. También se confirmó la presencia del asesor presidencial Santiago Caputo, cabeza del grupo conocido como “Las Fuerzas del Cielo”, quien había mantenido un perfil bajo en los últimos días pero decidió acompañar en esta fecha patria. La falta de invitación y ausencia de Villarruel, en tanto, fue la muestra más visible de la ruptura política que ya no intenta ocultarse, marcando una distancia definitiva entre los dos máximos cargos del Ejecutivo nacional.