Córdoba – En la antesala de una final que quedará marcada en la historia de Belgrano, el fútbol volvió a demostrar que su verdadera esencia va mucho más allá de los 90 minutos de juego. A pocas horas del encuentro ante River por el Torneo Apertura 2026, una historia cargada de sentimiento y lealtad se hizo viral y conmovió a toda la hinchada “Pirata”. El protagonista de este relato es Silvio, un simpatizante que emprendió un largo recorrido desde Santiago del Estero únicamente con su pasaje de ida y vuelta, sin tener asegurado el ingreso al estadio, pero con la absoluta convicción de que no podía faltar a la cita más importante de la historia reciente de su equipo.
Su motivación, contada con la voz quebrada por la emoción, tocó el corazón de miles de personas: “Vine porque hoy es un día histórico, por mi abuelo que me hizo de Belgrano. Es lo más lindo que hay, es una enfermedad celeste que se lleva adentro. Estos jugadores hicieron algo histórico por mi abuelo y por todos los que no están”, expresó. Sus palabras, donde mezclaba el amor por los colores con el recuerdo de sus seres queridos, se difundieron rápidamente en redes sociales y llegaron directamente a los oídos de uno de los referentes del plantel: el delantero nacido en Formosa, Lucas Passerini, pieza clave en el esquema que dirige Ricardo Zielinski.
El jugador no dudó ni un instante en responder a esa muestra de devoción. Conmovido por la historia, el atacante se comprometió a ayudarlo y le prometió una ubicación para que pudiera estar presente. El encuentro final tuvo lugar en la puerta del hotel donde concentra el equipo, el punto acordado donde Silvio esperaba ansiosamente. Allí, Passerini le entregó personalmente la entrada, cumpliendo así el sueño del hincha y permitiéndole ser parte de la fiesta en la cancha, cerrando una historia que quedará guardada en el recuerdo de la familia celeste como un ejemplo de lo que significa representar los colores de Belgrano.