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Córdoba – En la antesala de una final histórica, el fútbol volvió a demostrar que es mucho más que un deporte. A pocos días del enfrentamiento entre Belgrano y River por el Torneo Apertura 2026, una historia de amor por los colores y solidaridad se volvió viral y conmovió a toda la hinchada del “Pirata”. Todo comenzó con la decisión valiente y desinteresada de Silvio, un simpatizante que emprendió el viaje desde Santiago del Estero únicamente con su pasaje de ida y vuelta, sin tener asegurado el ingreso al estadio, pero con la certeza absoluta de que no podía faltar a la cita más importante de la historia reciente de su club.

El motivo de su viaje, tal como él mismo lo expresó con la voz quebrada por la emoción, trasciende cualquier resultado deportivo: “Vine porque hoy es un día histórico, por mi abuelo que me hizo de Belgrano. Es lo más lindo que hay, es una enfermedad celeste que se lleva adentro. Estos jugadores hicieron algo histórico por mi abuelo y por todos los que no están”, declaró. Su testimonio, cargado de sentimiento y memoria familiar, se difundió rápidamente en redes sociales y llegó directamente a los oídos de uno de los referentes del equipo: el delantero nacido en Formosa, Lucas Passerini, una de las piezas clave del esquema que dirige Ricardo Zielinski.

El jugador no dudó ni un instante en reaccionar ante esa muestra de lealtad. Conocida la situación, Passerini se comprometió a ayudarle y le prometió una ubicación para que pudiera ser parte del partido. El encuentro final tuvo lugar en la puerta del hotel donde concentra el plantel, donde Silvio esperaba ansiosamente el gesto que finalmente se concretó. El delantero formoseño le entregó la entrada personalmente, cumpliendo así el sueño del hincha y permitiéndole estar presente en la cancha para alentar al equipo en un momento que, según dijo, también pertenece a todos los que ya no están, pero siguen siendo parte de la historia celeste.