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Buenos Aires – Todo comenzó hace casi 30 años con una experiencia frustrante en una fila y una compra exitosa en una computadora. Corría el año 1998 y Roberto “Roby” Souviron, un joven contador de la UBA que cursaba un posgrado en Estados Unidos, estaba en Buenos Aires de vacaciones. Fue a buscar su pasaje de regreso a la tradicional agencia Asatej, pero la larga fila no avanzaba. Impaciente, se marchó, encendió su equipo y compró el boleto a través de Travelocity, una plataforma digital incipiente fundada apenas dos años antes. En ese entonces, comprar por internet era una acción reservada solo para valientes, y aunque la transacción se concretó, la experiencia no fue del todo fluida desde la Argentina. Ese detalle fue la semilla que germinó en su mente: si el modelo funcionaba allá, debía funcionar acá, pero adaptado a la realidad local.

La idea respondía a una lógica muy extendida en los inicios de la economía digital: la de crear una versión regional de negocios que ya habían probado su éxito en el extranjero, una estrategia que dio origen a grandes empresas del país como Mercado Libre —basada en el modelo de eBay— o Globant, inspirada en firmas de servicios tecnológicos internacionales. Se trata de las llamadas empresas “replicantes”, que supieron interpretar las necesidades de cada mercado. Así nació el proyecto de lo que luego sería Despegar, una iniciativa que se sumaría al selecto grupo de los “unicornios”, término con el que se define a las compañías tecnológicas que alcanzan una valuación superior a los 1.000 millones de dólares.

En agosto de 1999, cinco amigos —todos menores de 30 años: Souviron, Martín Rastellino, Alejandro Tamer, Christian Vilate y Mariano Fiori— pusieron cada uno 15.000 dólares de inversión inicial y lanzaron la empresa. Ninguno tenía experiencia en el rubro turístico, pero todos compartían una sólida formación en negocios y la confianza necesaria para lanzarse a la aventura puntocom. Lo que empezó como una adaptación de un modelo existente se transformó con el tiempo en uno de los casos más emblemáticos del emprendedorismo nacional. La compañía no solo sobrevivió al estallido de la burbuja de las empresas de internet, a sucesivas crisis económicas y a momentos donde estuvo al borde de la desaparición, sino que hoy se consolida como la mayor travel tech de América Latina, con un valor de mercado que podría alcanzar los 6.000 millones de dólares y una nueva etapa de crecimiento asociada a un gigante holandés del sector.