Buenos Aires – La publicación del Staff Report correspondiente a la segunda revisión del programa vigente entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional puso nuevamente en evidencia las diferencias técnicas y estratégicas entre el organismo multilateral y el Gobierno nacional. En el documento difundido este viernes, la entidad crediticia presentó una serie de recomendaciones puntuales sobre el rumbo de la política económica, que incluyen reformas estructurales en el funcionamiento del Banco Central, la adopción de un esquema cambiario más flexible y un cambio de prioridad en las herramientas para combatir la inflación, además de sugerir la actualización de los métodos oficiales de medición del índice de precios. Frente a estos puntos, el equipo económico argentino aprovechó el mismo informe para exponer detalladamente sus discrepancias y defender el camino recorrido hasta ahora.
El diagnóstico del FMI sostiene que la experiencia internacional en procesos de estabilización indica que para consolidar la baja de la inflación es necesario evolucionar en los marcos institucionales y operativos. Según su visión, el actual esquema basado en el control de agregados monetarios “pierde fuerza” cuando los niveles de suba de precios disminuyen, como ocurre actualmente en el país. Por ello, recomienda explícitamente modificar la estrategia: “El marco monetario debería evolucionar para permitir una mayor flexibilidad cambiaria y una mayor dependencia de la tasa de interés como herramienta clave de política, donde eventualmente las metas de inflación reemplacen a los agregados monetarios como ancla nominal”, señala el texto. Para el organismo, confiar demasiado en la restricción monetaria deja de ser eficaz y requiere complementarse con otros instrumentos y reglas más modernas.
Sin embargo, la posición oficial difiere sustancialmente. En la sección titulada “la visión de las autoridades”, específicamente en el punto 29 del informe, el Gobierno detalla sus argumentos para no avanzar en estos cambios en el corto plazo. El equipo económico defiende la vigencia y efectividad del esquema actual, considerando que se adapta mejor a las particularidades de la economía argentina y al proceso de desinflación en curso. La respuesta oficial marca que, a su criterio, modificar las reglas de funcionamiento del Banco Central o alterar el esquema cambiario y monetario en este momento podría poner en riesgo los logros alcanzados, manteniendo así el desacuerdo técnico como uno de los puntos centrales de negociación para las próximas etapas del acuerdo.