Buenos Aires – La disputa interna dentro de La Libertad Avanza y el Gobierno nacional, que durante mucho tiempo se mantuvo reservada en reuniones y conversaciones privadas, salió finalmente a la luz pública tras los últimos cruces en las redes sociales. Esta fractura, que viene agravándose desde hace meses, enfrenta a dos facciones que compiten por el control de las distintas áreas de gestión y la definición de las estrategias políticas. Mientras que desde el entorno oficial se intenta minimizar lo ocurrido calificándolo simplemente como “diferencias de criterios”, el escalamiento de las últimas horas ha expuesto la profundidad de la brecha que separa a los distintos referentes del espacio libertario.
El punto de inflexión se produjo cuando el principal asesor presidencial, Santiago Caputo, utilizó su cuenta en X para señalar que un perfil anónimo de esa misma red, identificado como @PeriodistaRufus, pertenecía supuestamente al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Todo comenzó con la publicación de un enlace a un video de escasa relevancia informativa, pero que al ser abierto redirigía directamente al perfil del legislador riojano, lo que dio pie a la acusación. Esta maniobra encendió la tensión, ya que Menem no es un actor aislado, sino que forma parte del grupo más cercano a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien actúa como jefa política y uno de los pilares fundamentales del proyecto oficial.
En este esquema de bandos bien definidos, Martín Menem no está solo: su primo, Eduardo “Lule” Menem —subsecretario de Gestión Institucional y uno de los fundadores y armadores territoriales del partido—, también integra este sector alineado con la hermana del Presidente. Frente a ellos se ubica el círculo que responde a Caputo, con quien mantienen desavenencias constantes sobre el rumbo de la gestión, la comunicación y las alianzas. El propio Javier Milei ha intentado desdramatizar la situación en más de una oportunidad, asegurando que no existe una “interna” real, sino matices distintos sobre cómo encarar algunas cuestiones. Sin embargo, el hecho de que las disputas hayan dejado de ser privadas para volverse públicas modifica la dinámica de poder y abre interrogantes sobre cómo seguirán vinculándose estos sectores en el día a día del Gobierno.
Hoy en día, la interna divide al oficialismo en dos bloques claros: por un lado, el liderado por Karina Milei y los primos Menem, con fuerte peso en la estructura partidaria y en las decisiones políticas clave; y por el otro, el grupo que responde a Santiago Caputo, con influencia directa en la estrategia comunicacional y la toma de decisiones operativas. Mientras unos advierten que la exposición del conflicto puede debilitar al proyecto, otros restan importancia y aseguran que todo sigue funcionando como antes, aunque los hechos demuestran que las heridas están abiertas y las posiciones están más marcadas que nunca.