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Después de luchar en la Segunda Guerra Mundial se convirtió en un defensor de la paz y marchó junto a Martin Luther King Jr cuando pocos famosos blancos se animaban. Sus vínculos con la mafia y su amistad con Frank Sinatra. Los dúos con Amy Winehouse y Lady Gaga. Y el diagnóstico de Alzheimer que no le impedía cantar

Tony Bennett con dos de sus Grammy en el Shrine Auditorium en Los Angeles el 1 de marzo de 1995

“Mi ambición es sonar mejor a medida que envejezco. Se trata de darle más significado, darle más profundidad. Ser genuino”, expresó con su voz de barítono inigualable y, sin dudas, que Tony Bennett lo hizo. Antes de su trágico fallecimiento, el gigante artista se dedicaba a celebrar la vida, digna de la mega estrella que fue: desde vínculos con la mafia hasta marchas pacifistas con Martin Luther King Jr. A un año de su partida física, hay mucho más por conmemorar de esta leyenda.

Entre la guerra y la paz

Nació como Anthony Dominick Benedetto el 3 de agosto de 1926 en Astoria, Queens, en la ciudad de Nueva York. Su padre, Giovanni “John” Benedetto, era comerciante, su madre, Anna Maria Suraci, era costurera y su tío era bailarín de claqué. Provenían de familias de agricultores pobres de Calabria, Italia. A los 10 años cantó en la inauguración del icónico puente Triborough, hoy renombrado como Robert F. Kennedy, complejo que conecta Manhattan, Queens y el Bronx en Nueva York. Estudió música y pintura en la Escuela Secundaria de Artes Industriales de Nueva York, pero abandonó los estudios a los 16 años para mantener a su familia, actuando como camarero y cantante en restaurantes italianos.

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