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La actriz e ingeniera vocacional tuvo una vida de película. En su país natal, su actuación en el film Ektase despertó polémica por lo audaz. Se casó con un fabricante de armas y amigo de Hitler y Mussolini que la celaba hasta el secuestro. Huyó a Estados Unidos y fue una celebridad de Hollywood. Durante la guerra ideó un sistema para guiar proyectiles por control remoto, tecnología en que se basaron las comunicaciones inalámbricas

Fue un trueno y así pasó por la vida: estruendosa, bella, temida, admirada y recelada, como una gran tormenta. Fue un trueno escondido en un improbable cielo azul vigilado por angelitos regordetes: la salvó su belleza y su audacia. Y un genio de inventora que se nutría de su pasión por la ingeniería y que aplicó al desarrollo armamentista en los años de la Segunda Guerra Mundial. El resto, igualaría los versos de Antonio Machado para Don Guido, aquel que fuera “de mozo muy jaranero, muy galán y algo torero, de viejo gran rezador”.

Fuente: InfoB

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