El movimiento “seasteading” pretende construir comunidades flotantes que no se rijan por las leyes de ningún Estado y determinen su propia forma de gobernanza. Los avances de algunos proyectos y los desafíos para asentar la primera ciudad marítima
El movimiento llamado seasteading brega por una comunidad asentada en aguas internacionales que no responda a la normativa de un Estado
Las fronteras del mundo parecen inamovibles. Los países, con sus respectivas formas de gobierno, son estructuras establecidas que superan el paso del tiempo. En ese contexto, los océanos, las aguas internacionales, se proyectan como un escenario posible para la última quimera libertaria: vivir en el mar, con nuevos acuerdos de convivencia, con nuevos estilos de gobernanza que pretenden redefinir el concepto de país vigente.
El seasteading (del inglés “homestead”, establecerse en un lugar, y “sea”, mar) propone construir comunidades flotantes permanentes en aguas internacionales. Las ciudades marinas, antaño un sueño imposible, pronto podrían ser una realidad gracias a avances tecnológicos y en materiales de construcción. Más del 70% de la superficie terrestre es un océano sin soberanía estatal, un lienzo azul donde estos proyectos podrían prosperar.
“Es más fácil proporcionar libertad con una tecnología que con una ideología”, aseguró Joe Quirk en una entrevista con un medio local. Quirk preside la organización sin fines de lucro The Seasteading Institute. Lidera un movimiento que ansía expandir el modo en que pensamos la gobernanza, la libertad y la habitabilidad del planeta.
Fuente: InfoB