En junio, la caída en términos reales de los recursos tributarios fue de 15 puntos porcentuales. Los impuestos vinculados a la actividad, como el IVA, tuvieron mermas significativas
El segundo semestre arrancó de la peor manera para los activos argentinos. Los inversores castigaron fuertemente la ausencia de novedades respecto a la futura salida del cepo cambiario, como la incertidumbre sobre un eventual acuerdo con el FMI. Como resultado, las acciones argentinas cayeron hasta 10% en Wall Street y los bonos tuvieron otra jornada para el olvido, llevando el riesgo país por encima de los 1.500 puntos básicos.
Y la mala jornada financiera cerró con otro dato preocupante: una fuerte caída de la recaudación en términos reales. En junio la suba de los ingresos fue de 221%, cuando la inflación interanual aún supera el 270 por ciento. Lo mismo ocurre cuando se observa el dato del semestre: el incremento acumulado fue de 251%, por lo que claramente quedó por debajo de la inflación acumulada.