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Intelectuales, escritores, profesores y alumnos se acercaron al velorio de la reconocida crítica argentina. Señalaron su originalidad y sus aportes. Hubo lágrimas y vino

La historiadora Hilda Sabato, en el velorio de Beatriz Sarlo.

Acá se miran, se abrazan. Unos pasos más allá se miran, se abrazan. Dentro de un rato, cuando terminen las bienvenidas palabras de quienes trabajaron, estudiaron, anduvieron por los caminos de las ideas con ella, se levantarán las copas y se brindará “por Beatriz”. Por Beatriz Sarlo, la crítica literaria, social y política, que murió en la madrugada de este martes.

El velorio se hace en el Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CeDInCI), que queda a pocos metros de Rodríguez Peña y Corrientes y es un espacio angosto y alargado. En el fondo está el cuerpo de Beatriz Sarlo, a cajón abierto. Unos metros más hacia la calle la despiden, muy pegadas las unas a las otras, unas cincuenta personas. Muchos se conocen: son historiadores, críticos, alumnos, periodistas, profesores de la Universidad.

Fuente: InfoB

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