La jubilación no fue el retiro para Daniel Durán Costa, que pasó de guiar barcos de gran porte por los canales a dar de mamar a un corderito guacho. “Me siento de 39 ó 40, tapo los espejos porque si me miro me digo ‘qué viejo estás…’”
“Fue un cambio grande pero lindo”, dice Daniel Durán Costa, al evocar el momento en que pasó de guiar barcos de gran porte en maniobras delicadas a “dar la mamadera a una oveja guacha”.
Ese nuevo comienzo no fue improvisado.
“Creo que hay que ahorrar pero no por ahorrar en sí sino para invertir en algo productivo para el día del retiro”, dice. “Somos tenedores temporales de las cosas”, agrega, como para subrayar el sinsentido de acumular porque sí.
Fuente: InfoB