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El avance del fenómeno climático conocido como Super El Niño encendió las alertas internacionales por sus posibles consecuencias sobre la salud y el ambiente. Una proyección del Climate Impact Lab estima que el calor extremo podría provocar 373.000 muertes adicionales en el mundo entre octubre de 2026 y marzo de 2027, mientras que distintas regiones de Argentina —particularmente el nordeste— deberán seguir de cerca los cambios en las condiciones meteorológicas, las precipitaciones y los niveles de los ríos.

El fenómeno se produce por el calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, que modifica los patrones de circulación atmosférica y puede alterar las temperaturas y las lluvias en distintas partes del planeta. En Argentina, el NEA es una de las regiones que merece especial atención por sus efectos hidrológicos: los pronósticos oficiales contemplan mayores probabilidades de precipitaciones superiores a lo normal en sectores de las cuencas de la Mesopotamia, Pilcomayo-Bermejo y Juramento-Salado-Bajos Submeridionales, territorios que involucran a Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones.

La situación también requiere atención en el río Paraná. Los registros hidrológicos oficiales al 27 de octubre indicaban que los niveles en el tramo Corrientes-Barranqueras se encontraban por encima de los niveles de alerta y evacuación, con marcas también elevadas en el tramo Goya-Reconquista. Estos datos refuerzan la necesidad de monitoreo constante y medidas de prevención ante eventuales crecidas e inundaciones en la región.

En el plano global, la estimación del Climate Impact Lab forma parte de un seguimiento internacional que analiza la relación entre las temperaturas y la mortalidad en aproximadamente 3.700 regiones del mundo. El cálculo contempla alrededor de 857.000 muertes adicionales asociadas al calor entre junio de 2026 y marzo de 2027, de las cuales unas 484.500 corresponderían al período transcurrido desde junio y otras 373.000 se proyectan para los siguientes seis meses. Entre los países con mayores cifras previstas aparecen Nigeria, India, Indonesia, Brasil y Sudán, aunque el impacto depende de las condiciones climáticas locales, la vulnerabilidad de la población, la infraestructura y el acceso a los servicios de salud.

En el caso argentino, el mismo rastreador proyecta un saldo neto de 340 muertes menos asociadas a las temperaturas durante el período completo analizado. Esto no significa que el país esté libre de olas de calor ni que todas sus regiones tengan el mismo comportamiento climático: el NEA, por sus características, deberá extremar los cuidados tanto por las altas temperaturas como por el riesgo hídrico que trae aparejado el Super El Niño.