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“Siempre dije que quería morir dando los ejercicios espirituales”, dice esta religiosa ignaciana, dueña de una vitalidad que inspira. No tiene el “physique du rôle”, el que el cliché les atribuye a las mujeres que han consagrado su vida a Dios. Habla con naturalidad y hasta con humor del cáncer, ese “amigo silencioso” al que “le encantan mis huesos”

Nora Kviatkovski, religiosa de Jesús María, habla sobre su diagnóstico terminal: «El arte del bien morir es el arte del bien vivir»

“Hablar del límite, de la vulnerabilidad, nos ayuda a vivir con más conciencia del aquí y el ahora. El arte del bien morir es el arte del bien vivir”, dice Nora Kviatkovski, monja de la congregación Religiosas de Jesús María, que integra la llamada Familia Ignaciana, es decir todas las órdenes y comunidades que se referencian en San Ignacio de Loyola y de las que la más conocida es la Compañía de Jesús.

Fuente: InfoB

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