La imagen de Milei, por primera vez, empieza a caer fuerte. Es algo lógico ya que la herencia económica fue durísima y el plan económico subordinó todas las variables a una sola: el descenso de la inflación. Pero los costos sociales de esa estrategia tarde o temprano iban a pasarle alguna factura

Presentacion del presupuesto Nacional en el Congreso de la Nacion

Pocos años antes de dejar el poder, Cristina Kirchner se encaprichó con que todo el mundo tenía que escucharla. Por eso, aparecía cada dos por tres en interminables cadenas nacionales. El efecto de ese capricho no favorecía sus intereses. Cuando ella aparecía, el rating se derrumbaba. La mayoría de la gente estaba cansada de que alguien se le metiera de prepo en la intimidad de su hogar para reemplazar con sus discursos al programa que elegía libremente. Por un lado, su mensaje no llegaba. Por el otro, fastidiaba con un gesto de prepotencia. Una mezcla perfecta de lo inútil y lo desagradable.

La vida le dio revancha. Unos años después, en mayo de 2019, ocurrió exactamente lo inverso. Cristina Kirchner presentó su best seller, Sinceramente, en la Feria del Libro. Hacía mucho tiempo que ella no aparecía. El gobierno de Mauricio Macri se derrumbaba. Era posible pensar que ella lo sucediera al poder. La presentación era transmitida sólo por C5N. Pero el interés era tal que, uno a uno, todos los canales de noticias, y luego casi todos los de aire, fueron subiendo a su pantalla el discurso de la ex presidenta. Se produjo entonces una cadena nacional de hecho, porque la gente, libremente, la impuso.

La moraleja del asunto es aburrida de tan obvia. No es inteligente que un Presidente imponga una cadena nacional. Es un gesto autoritario e inútil. Si la gente quiere ver a alguien, se las va a arreglar solita para encontrarlo.

Fuente: InfoB